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Hoy todos sabemos que el FMI es un organismo que no tiene idoneidad para imponer polÃticas a los paÃses que toman préstamos, que sus recetas son desastrosas para el paÃs deudor. Sin embargo las sigue imponiendo, sea por incapacidad, o lo más probable, por orden superior.
Quienes manejamos información de fuentes alternativas, como el diario Le Monde Diplomatique, o las organizaciones Attac y CADTM, por citar solo algunas, hace tiempo lo sabÃamos. Recién ahora se publica en los diarios que llegan al gran público. En una reciente disertación de Joseph Stiglitz en la Universidad de Buenos Aires, una asistente preguntó: ¿Por qué no nos dijeron esto antes?
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Y esta estudiante dio en el clavo: Antes, digo, antes del caos, hablar de esos temas era tabú. En Argentina los incompetentes economistas cuidaban que no subiese el Riesgo PaÃs, querÃan seguir endeudándose, y la campaña de desinformación tuvo un gran éxito. Los poderosos contentos, los cadáveres los puso y pone el pueblo.
Pero hoy nadie puede alegar ignorancia, tenemos un libro (1), amén de numerosos artÃculos (2) de Joseph Stiglitz, un héroe de nuestro tiempo, premio Nobel de EconomÃa 2001. Sus antecedentes son impecables: como docente, como consejero polÃtico del ex presidente Clinton y como Economista Principal del Banco Mundial. Todos esos antecedentes y su premio Nobel le permiten informar de las tropelÃas de los poderosos sin correr el riesgo de ser asesinado.
Con zozobra veo cómo Paraguay sigue tozudamente las órdenes recibidas. Todos sabemos que en los acuerdos con el FMI hay en promedio 111 cláusulas secretas que se firman a espaldas del pueblo (3). ¿Cuáles serán?
Una condición explÃcita, que será dejada de lado, es la privatización de las empresas de servicio público, que fracasó por falta de transparencia, y recibió el golpe de gracia por obra de los valientes movimientos campesinos. Además porque los compradores se iban a retirar. Ignoramos si hubo otras causas..., pero hay una que sà podemos explicar: Para un paÃs de alto riesgo (Paraguay no tiene la calificación de el ominoso Riesgo PaÃs, pero sin duda no bajará de 2000 en la calificación de J. P. Morgan, que es la que habitualmente se usa), eso significa que a la tasa de interés de los Estados Unidos deberá sumarse un 20% para compensar los riesgos. En un paÃs en recesión ninguna empresa de servicios públicos puede tener esa rentabilidad en dólares, salvo que cometa fraudes y que les sea permitido cometerlos, no solo por el Estado sino también por el poder ciudadano que cada vez se hace más fuerte.
Pero quedan otras imposiciones del FMI que también son públicas: aumentar los impuestos y achicar los gastos del Estado. Sin ponernos a analizar el clientelismo y la corrupción, podemos afirmar que ambas medidas son recesivas. ¿Qué significa esto? Significa que la demanda bajará, junto con la recaudación fiscal. Resultado natural: entrar en la espantosa espiral recesión – menor recaudación – aumento de los impuestos, que ha conseguido poner de rodillas a un paÃs antes rico como Argentina. Seguir su camino es simplemente suicida.
También debemos preguntarnos para qué se van a usar los 200 millones de dólares. No se van a usar para reactivar a la economÃa sino para reforzar las reservas del Banco Central. ¿Para qué? Para poder pagar los servicios de la deuda, pero sobre todo para que no se dispare el valor del dólar. Y, ¿a quién le preocupa más la disparada del dólar? Pregunta difÃcil ya que tiene muchas respuestas. Hay respuestas inmediatas y justificadas como el aumento del precio de las importaciones esenciales, pero no es la única. Le interesa también a las multinacionales que quieren huir del incendio que licuarÃa sus capitales. Esa causa fue fundamental para el préstamo que recibió Brasil dos meses antes de la gran devaluación del Real el 13 de enero de 1999. Todo el dinero que el FMI le facilitó dos meses antes, fue para que las grandes corporaciones e especuladores internacionales sacasen todo su dinero antes de la devaluación. El paquete de rescate de 41.500 millones de dólares organizado por el FMI fue un complot financiero (4). El FMI tenÃa previsto el momento aproximado de la devaluación. Al asegurar un tipo de cambio estable durante un perÃodo de 60 dÃas (del 13 de noviembre de 1998 al 13 de enero de 1999), permitió a los especuladores embolsarse el resto de sus ganancias.
NOTAS:
(1) J. Stiglitz. El Malestar en la Globalización. Ed. Taurus. 2002.
(2) J. Stiglitz. Lo que aprendà en la crisis económica mundial http://attac.org/fra/toil/doc/nroes.htm
(3) Greg Palast. Entrevista a Joseph Stiglitz. El Globalizador que Desertó. http://www.uruguaytotal.com/especiales/stiglitz_observer.htm
(4) Le Monde Diplomatique, marzo 1999.
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Telefax: 595 21 207 140 (R.A)
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