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¿QUIÉN
MANEJA SU EMPRESA? ¿ES SU ADMINISTRADOR EFICIENTE?
Lic. Mario Rubén Olmedo Ramos
(*)
Revista Lila Nº 24 - Noviembre-Diciembre
1999
La Ciencia (y Arte) Administrativa
presenta en la actualidad nuevas teorías y prácticas
que exigen de los administradores requisitos indispensables,
inherentes a la profesión; ligados estrechamente
a la necesidad de realizar cambios en su "comportamiento
técnico, y profesional".
Aún persiste en la mentalidad
de muchos, (en nuestro país, solamente) la tan
equivocada premisa de que "es fácil administrar",
o que "cualquiera puede administrar". Y quizás
lo fue en otros tiempos, cuando los errores pasaban
casi desapercibidos. Hoy día, asumen las consecuencias
de los desaciertos incurridos por esos "cerebros
de la administración" y enfrentan una realidad
totalmente diferente (lastimosamente a destiempo). En
la actualidad los empresarios (acuciados por la crisis,
la competencia, la globalización y los adelantos
tecnológicos) se dan cuenta de que para administrar
necesitan de técnicos y especialistas quienes
antes relegados, deben ahora encargase no solamente
de tomar el timón de las empresas, sino también
de arreglar los entuertos cometidos por aquellos "genios
improvisados".
En consecuencia, ya es hora de que
las empresas seleccionen a sus administradores teniendo
en cuenta sus habilidades básicas: La técnica,
la Humana y la Conceptual
La suposición de que exista
un tipo característico de ejecutivo es ampliamente
aceptada, tanto explícita como implícitamente.
No obstante, cualquier ejecutivo sabe que una empresa
necesita de todos los tipos de administradores para
los mas diversos niveles. Las cualidades necesarias
para el Gerente de Fábrica, son totalmente opuestas
a las requeridas para un Director Ejecutivo de Producción.
Los libros que tratan de capacitación de ejecutivos
están repletos de intentos por definir las cualidades
necesarias para los mismos y por sí solo estas
aparecen bastante racionales. Muy poca gente, por ejemplo,
discutiría el hecho de que un Gerente General
necesita ser un buen juez, saber tomar decisiones, poseer
la habilidad de conquistar el respeto de los demás
y todas las otras cualidades por demás conocidas,
que todo administrador (estudioso) pueda relacionar.
Nuestro propósito es, pues,
sugerir lo que pueda ser un abordaje más eficaz
a la cuestión de la selección y capacitación
de administradores. Este abordaje no se basa solamente
en lo que los buenos ejecutivos son (sus características
y peculiaridades innatas), sino también en aquello
que hacen (las habilidades que demuestran tener en el
correcto y eficiente desempeño de su trabajo).
Presuponemos aquí que un administrador
debe ser alguien que: a)dirige las actividades de otras
personas y b)asume la responsabilidad de lograr determinados
objetivos por medio de la suma de esfuerzos. Según
esa definición, una administración exitosa
parece apoyarse en tres habilidades básicas que
ya citáramos mas arriba: técnica, humana
y conceptual.. Estaríamos huyendo de la realidad
si afirmáramos que tales aptitudes no están
interrelacionadas; no obstante, vale la pena examinarlas
y exponerlas a cada una por separado.
Habilidad Técnica:
entendida como la capacitación técnica
profesional (estudios de especialización) en
un determinado tipo de actividad, especialmente aquella
que envuelva métodos, procesos, procedimientos
o técnicas.
La habilidad técnica comprende
conocimiento especializado, aptitud analítica
dentro de la especialidad y facilidad en el uso de los
instrumentos y técnicas de cada materia.
De las tres aptitudes citadas en
este artículo, la técnica sea tal vez
la más conocida por ser la más concreta
y porque en esta era de la especialización, ella
constituye la cualidad que debería ser exigida
con rigurosidad por las empresas que seleccionan ejecutivos
de casi todas las personas.
Habilidad Humana:
de acuerdo a su utilización en esta oportunidad,
el término habilidad humana es aquella cualidad
que tiene el ejecutivo de trabajar en forma eficiente
como integrante de un grupo y de realizar un esfuerzo
conjunto con los demás componentes del equipo
que dirige.
La persona dotada de habilidad humana
tiene conciencia de sus propias aptitudes, opiniones
y convicciones acerca de los otros y de sus respectivos
grupos; es capaz de aquilatar la utilidad y las limitaciones
de tales sentimientos. La misma, trabaja para crear
un ambiente de buena voluntad y seguridad en el cual
sus subalternos se sientan a gusto para expresarse sin
recelos de ser censurados o ridiculizados, incentivados
para participar en el planeamiento y ejecución
de todo lo que directamente les infunde respeto..
Habilidad Conceptual:
Comprende la capacidad de considerar a la empresa como
un todo; incluye el reconocimiento de cómo las
diversas funciones de una organización dependen
unas de otras, y de que manera los cambios en cualquiera
de esas partes afectan a las demás (Enfoque Sistemático).
Al reconocer tal relacionamiento y tomar conocimiento
de los elementos importantes en cada situación,
el administrador debe, entonces, estar en condiciones
de actuar de forma a promover el bienestar general de
toda la organización.
Por consiguiente, el éxito
de cualquier decisión depende de la habilidad
conceptual de las personas que toman la decisión
y de aquellas que la ejecutan. En este sentido, el accionar
del administrador define el carácter de la organización
y determina la "personalidad empresarial"
que distingue la manera de trabajar de una empresa con
respecto a las demás.
Conclusión:
El presente artículo tiene
por finalidad:
- Recordarles a los empresarios
que "no cualquiera puede administrar" y
que deben seleccionar en forma eficiente a aquél
en cuyas manos dejarán el manejo de su patrimonio.
- Ilustrarles para que en el momento
de la selección puedan entender que la administración
eficiente depende de tres habilidades personales básicas,
y que los requisitos para un buen administrador son:
- La suficiente aptitud técnica
para entender la mecánica del cargo específico
por el cual es responsable,
- La suficiente habilidad humana
en el trato con los demás, para ser un miembro
eficiente de un grupo y ser capaz de operar en el
esfuerzo común del equipo que dirige, y
- Suficiente habilidad conceptual
para distinguir el relacionamiento entre los varios
factores ligados a su condición que lo hagan
actuar de manera a conseguir el máximo de ventaja
para la organización en general.
Por todo lo antes expuesto, podemos
resumir diciendo que es imprescindible que los administradores
de todos los niveles cuenten con las tres habilidades
enumeradas. Aún los administradores de niveles
medios deben constantemente ponerlas en práctica,
puesto que son necesarias para enfrentar exigencias
extremas. Una noción clara de esas aptitudes
y de los medios para evaluar la competencia de un administrador
en cada una de esas categorías, constituiría
el instrumento mas eficaz a ser utilizado por la alta
administración, no solo para comprender el comportamiento
de un ejecutivo sino también para la selección,
el entrenamiento y la promoción de administradores
en cualquier nivel.
(*) Egresado de la Facultad de Ciencias
Contables y Administrativas (U.C.A). Cursos de Post
grado en Administración, Finanzas y Organización
por la Escuela de Administración de Empresas
de Sao Paulo-Fundación Gertulio Vargas. Profesor
de las Cátedras de Administración II y
Organización & Métodos en la Facultad
de Ciencias Contables y Administrativas (U.C.A)
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