Las grandes crisis,
así como los grandes fracasos personales o
empresariales, debieran ser interpretados como grandes
"oportunidades" para emprender los cambios
y transformaciones que nos permitan superar la crisis
y el estancamiento, y llevarnos al éxito.
Como Empresarios, Directivos y
Gerentes, y considerando que "Todo" esta
cambiando aceleradamente: ¿Estimulamos el Replanteamiento
Estratégico de nuestros negocios?
En condiciones de cambio e incertidumbre
permanente, Como es el entorno competitivo nacional
y mundial actual, el replanteo estratégico
recurrente es un requisito de la gestión empresarial
moderna.
La delicada situación económica,
política y social por la que atraviesa el Paraguay –debida a causas estructurales y no solamente
coyunturales -, no será superada sino se Encaran
profundas transformaciones en todos los ámbitos
de la vida nacional. Los empresarios tienen una alta
cuota de responsabilidad en este proceso de cambio
que requiere el país, debiendo encarar el replanteamiento
de sus negocios y organizaciones empresariales a efectos
de lograr un muy significativo mejoramiento de la
capacidad competitiva de las empresas paraguayas.
En este mundo globalizado, donde
la tecnología desempeña un rol destacado
y que ha derivado en una nueva concepción de
todo, dando lugar al nacimiento de una nueva era llamada
"Era del CONOCIMIENTO, DIGITAL o de la INFORMACION"-,
con el reinado de la Internet y la aparición
y desarrollo de las Empresas Virtuales, con una super
oferta de productos y servicios de todo tipo a escala
mundial: la característica sobresaliente es
la hipercompetitividad en todos los mercados. Para
mantener mercados hay que ser muy competitivo en términos
de calidad y precio, y para poder exportar se debe
cumplir cada vez mas con normas técnicas de
distintos tipo que actúan de barreras no arancelarias
-. debiéndose asegurar calidad, y continuidad
de las entregas.
Por ende son épocas y situaciones
que invitan a hacer un replanteamiento estratégico
del negocio, donde los Empresarios y Gerentes debieran
estar predispuestos a cuestionarse la Visión,
la Misión, y la Estrategia de sus empresas,
con miras a reorientar sus emprendimientos y dar vitalidad
y competitividad a los mimos.
Sin animo generalizar, percibimos
en sectores empresarios representativos de nuestro
medio una mezcla de síntomas no favorables
para el desarrollo de la competitividad de las empresas
paraguayas. Notamos desconcierto, confusión,
arrogancia, persecución de chivos expiatorios,
pasividad; todo ello encubierto bajo enfoques críticos
al gobierno y los sindicatos, y la auto justificación
del atraso teológico y de la baja productividad
atribuidas a factores tales como: la falta de financiación
a largo plazo, el alto costo del dinero, y la carencia
de gente capacitada y entrenada en todos los niveles.
Sin desconocer que todo lo anterior
es valido, notamos que dichos empresarios y directivos
no tienen un nivel similar de autocrítica y
cuestionamiento sobre los enfoques de gestión
tradicionales que siguen aplicando en sus empresas.
Sus argumentos apuntan a endilgar la culpa del atraso
al gobierno, a los empleados y obreros, el sector
financiero, etc., pero no reconocen o asumen la responsabilidad
que les cabe en todo ello como dueños y dirigentes
de empresas privadas que deben actuar en mercados
libres de competencia.
Paraguay, en relación con
las demás economías del Mercosur, es
un país PYMES – Pequeñas y Medianas
Empresas Familiares -, con el menor nivel general
de tecnología industrial, comercial y administrativa
del área. Si los dueños y dirigentes
de las empresas paraguayas no asumen un rol protagónico
y de liderazgo en la promoción de los cambios
necesarios para aggiornar sus organizaciones a los
desafíos de la época y del futuro, ellos
serán los primeros perjudicados, porque sus
empresas no resistirán el embate competitivo
de nuestros vecinos y mucho menos el de las multinacionales
extra Mercosur.
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