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LOS
GERENTES EFICIENTES NO TIENEN EL CONTROL
Lic. Patricia de Dos Santos, MAE (*)
Revista Lila Nº 25 - Enero-Febrero
2000.
Observando lo que esta pasando en
las empresas podemos darnos cuenta de que la visión
popular de la administración considerada en esencia
como un asunto de adquirir y ejercitar el control se
esta corrigiendo rápidamente.
El ejemplo más dramático
de esto se ha metido en las empresas, casi sin que nos
diéramos cuenta, de la mano de la tecnología
informática. Lanzados con pasión, a veces
con placer y otras muchas con temor, los empresarios
y gerentes en el Paraguay estamos alcanzando interesantes
grados de informatización. Con ello generalmente
también se han roto las estructuras tradicionales
del PODER.
Cuando se entiende el Poder como
la capacidad de influir en una realidad dada, se ve
que esto que se puede denominar "democratización
de la información", porque en realidad ahora
se puede acceder e influir en ella desde cualquier punto
de la empresa, también, de alguna manera permite
la democratización el ejercicio del poder.
En este nuevo ambiente empresarial
es imposible que la administración basada en
técnicas de control y manipulación ejercidas
desde la centralización de la autoridad y responsabilidad
en la toma de decisiones pueda tener éxito.
Si entendemos éxito por la
capacidad de las empresas de moverse con rapidez en
la prestación de servicios cada vez mejor aceptados
por los clientes, aquellas empresas que logren instalar
el poder de muchas diferentes maneras y/o en muchos
"lugares" de la organización serán
las que mejor compitan y ganen.
Mientras esto sucede casi sin que
nos lo propongamos deliberadamente, el dilema del Empresario
y/o gerente pasa por lo personal. No tener el control,
a la manera tradicional, parece ser ahora la clave para
el éxito. Administrar y liderar se esta convirtiendo
en la misma cosa. En las empresas con el poder distribuido
es se necesitan lideres cuyas fortalezas se basen en
cualidades como la pasión, sensibilidad, paciencia,
tenacidad, valor, firmeza, entusiasmo, pero sobre todo
en la capacidad de perder esporádicamente el
control y cederlo a diversas estructuras, sistemas y
personas con una muy variada gama de capacidades.
En el plano personal esto significa
un aumento en la vulnerabilidad personal, estos modelos
de poder distribuido "muestran a la persona"
que esta detrás del "personaje" que
se ejerce desde las posiciones jerárquicas. Los
rasgos de Consistencia, seguridad y control de sí
mismos ya no son suficientes, y a veces son contraproducentes
para los nuevos modelos.
No resistimos la tentación
de querer aprender lo que se necesita saber para ser
exitosos en este nuevo modelo: Por ejemplo el poder
reconocer la importancia de las relaciones en el trabajo
y saber como entablarlas exitosamente. Queremos dominar
alguna técnica que este contenida en algún
libro o manual al que podamos recurrir cuando nos trancamos
y no sabemos como seguir. Sin embargo, la experiencia
nos indica que no es posible aprender como entablar
relaciones debido a que en gran medida es la condición
de no saber, de ser vulnerable, de ser incapaz de manejar
o controlar todo, lo que nos convierte en esos lideres
capaces de ceder el poder, aprovechar todo el potencial
humano de sus empresas y estar abiertos al cambio que
otros pueden proponer y hacer.
La moraleja entonces es que aquello
que antes me daba el poder y era mi responsabilidad,
hoy, como esta distribuido en la organización
me obliga como gerente a desarrollar un bagaje de conductas
lo mas alejadas posible del control y la centralización
tradicionales. Y que en la medida en que mejoro mi capacidad
para aceptar que soy vulnerable y que eso es una ventaja
podré ir permitiendo que la empresa produzca
el tipo de respuesta que el mercado exige: moverse con
rapidez en la prestación de servicios cada vez
mejor aceptados por los clientes.
(*) Directora de Jobs, Servicios de
Recursos Humanos
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