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LOS EGRESADOS
Prof. Dr. Roberto Shaves-Ford D. (*)
Revista Lila Nº 25 - Enero-febrero
2000.
Palabras a los egresados
de la Maestría en Administración de Empresas
en la ceremonia de graduación del MAE/UC VII.
Decía Nicolás de Maquiavelo
que en la vida hay tres tipos de personas: Las que saben.
Las que no saben, pero saben que no saben y las que
no saben, pero creen que saben. Ustedes saben. Ustedes
son el anhelo de nuestra excelencia académica.
Hace casi dos años, para ustedes
señoras y señores graduandos todo comenzó
por un deseo, como una apetencia de algo que se veía.
El deseo es el primer paso hacia el querer. Es verse
motivado a hacer algo anteponiendo la voluntad, pues
sabemos que eso que queremos nos da plenitud, nos mejora
y eleva la conducta a planos superiores. Querer, también
es elegir y elegir también es renunciar. Toda
renuncia implica sentimientos morales.
Adam Smith describió tres
clases de sentimientos morales: El de la clase alta
que era lo que hoy llamaríamos del Jet –
Set que solo hace "pavadas" que todos admiran.
El Jet – Set despilfarra de manera ostentosa,
es inconstante y vanidoso, pero a pesar de ello, todo
el mundo lo admira. Sus andanzas ocupan a los medios
de comunicación. Conforman una clase social de
la cual decía Ortega y Gasset que es la más
productiva, porque todo el mundo trabaja y produce para
llegar a ser parte de ella.
El segundo sentimiento descrito por
Adam Smith es el de la burguesía o clase media,
la cual siempre ha poseído una estación,
una posición en la vida desde la cual parte.
Para ganar prestigio los miembros de la clase media
deben ser:
Puntuales, Cumplidores, Trabajadores,
Austeros y hasta aburridos. Estas son las virtudes de
la burguesía como tal.
Luego, según Smith vienen
los pobres. El pobre no es el pobre material, porque
Smith pensaba en él, tal vez un poco ingenuamente
y porque nunca vino a América Latina, que un
poco de comida, algo para vestirse y un techo para cubrirse
eran cosas que estaban al alcance de todos, en una sociedad
mas o menos ordenada. El pobre, dice Adam Smith, es
la persona que en su pueblo era reconocida por su nombre
pero que al trasladarse a la gran ciudad se convierte
en un DON NADIE.
En cambio, el noble es el que "cuenta"
que es conocido. La Palabra noble viene del latín
"nobilis" (conocido, ilustre) que a su vez
deriva de "noscere" que significa conocer.
Todo hombre que conoce es conocido. El hombre que no
conoce es desconocido. En otras palabras es la diferencia
entre el "Hombre Rico" que solo tiene bienes,
dinero, y el "Hombre Prospero" que tiene el
conocimiento.
Permítanme hacer una breve
referencia sobre lo anterior sobre la base de un documento
que salió el mes pasado, en Octubre. El documento
es una Pastoral del Episcopado Norteamericano, una severa
crítica al estilo norteamericano de vida. La
pastoral presenta que allí en el país
donde solo se piensa en riqueza, una mucama que viene
a limpiar, viene en un automóvil bastante bueno.
A esta mucama hay que darle un ticket de estacionamiento
porque la calle, la cuadra en la que está el
departamento es comunitaria, y no pueden estacionar
en ella quienes no sean vecinos. La Pastoral en cuestión
critica ferozmente este sistema precisamente porque,
siendo un país tan rico como para que se presenten
situaciones como la descrita, resulta doblemente escandaloso
que exista el nivel de pobreza que hay en las más
grandes ciudades como Nueva York, Chicago, Los Angeles,
Atlanta y ni que decir de Houston, Detroit y Miami.
Lo cierto es que en una sociedad
en donde casi todo el mundo es pobre, no es vergonzante
el serlo; en cambio en una sociedad en la que casi todo
el mundo es rico, ser pobre es doblemente doloroso.
Por un lado el dolor que puede causar la pobreza en
sí misma, como carencia; por el otro, la frustración
que se vive al no poder gozar de las cosas elementales
como lo hace allí casi todo el mundo.
Dije hace un momento que el hombre
que conoce es en latín "nobilis", "noble",
conocido por lo que conoce. Ahora van a recibir un título
"nobilis", el cual certifica vuestro conocimiento.
Seréis Maestros, Máster como dice la voz
anglosajona.
Permítanme, en este discurso
de despedida y de bienvenida, recomendarles que el conocimiento,
ese management, esa particularidad y forma de Dirigir,
Administrar, Gestionar tiene pleno éxito cuando
se la combina eficaz y eficientemente con La prudencia,
La justicia, La benevolencia y La libertad.
Por la prudencia (proveo a mi propio
interés), Por la Justicia (regulo los intercambios,
los contratos, la compraventa), Por la benevolencia
(por la cual quiero el bien del otro), Y la libertad
(por la cual puedo elegir).
El gran dilema para ustedes, será
entender la libertad, administrar la prudencia y la
justicia y sobre todo, como introduciréis benevolencia
dentro del sistema económico, la administración
y la sociedad paraguaya toda.
Pongamos por ejemplo una familia.
Si se trata de una familia de núcleo, no hay
mucho que decir al respecto. Tanto el padre, la madre
como los hijos tienen el bien de familia muy cerca,
al lado y lo perciben claramente. Sería inagotable
la lista de los sacrificios que los padres han hecho
por sus hijos a lo largo de la historia. También
es larga la lista de los sacrificios que los padres
(padres y abuelos), esposas y esposos han hecho para
que ustedes terminen hoy esta Maestría.
Pero los grupos se agrandan. En una
nación de casi 7 millones como Paraguay, el bien
común se torna a veces tan distante que predomina
el beneficio individual (el egoísmo) aún
a costa del beneficio del grupo.
Por esta razón es necesario
el Estado. Dado que los Grupos de Presión obtienen
sus beneficios a costa de la comunidad general, el progreso
de las naciones está en relación inversa
con la importancia de estos grupos de presión.
Las guerras, las revoluciones y los procesos de integración
dislocan a los Grupos de Presión y hasta tanto
ellos se organicen de nuevo, el país atraviesa
entonces por una etapa de crecimiento. Así fue
con Alemania y Japón después de la Segunda
Guerra Mundial, pues no quedó quien presionara
después de finalizada la contienda. En cambio
en Inglaterra, país estable y vencedor los Grupos
de Presión terminaron por ahogarla y detuvieron
su crecimiento.
¿Cómo se harán
cargo ustedes de la benevolencia en la democracia paraguaya
del futuro? El piloto de un barco, como son ustedes
ahora, aspira a atracar en un puerto determinado, mientras
que no atraca, simplemente navega.
He hablado de la Benevolencia. Permítanme
ahora referirme a la Libertad. La libertad no es buena
en sí misma. Si la libertad fuera buena en sí
misma uno tendría que decir que es buena una
sociedad donde UNA PERSONA SOLA TIENE UNA ENORME LIBERTAD.
Por ejemplo un dictador que tiene libertad para hacer
lo que quiera. LA LIBERTAD ES BUENA DE ACUERDO CON QUIENES
GOZAN ESA LIBERTAD. No hay nadie que por más
título que tenga, tenga por ello más méritos
que otro, para gozar de más libertad. Entonces
de lo que se trata es de una distribución equitativa
e igualitaria de la libertad. No creo que una sociedad
sea justa y valiosa por el solo hecho de que alguna
gente goce de la libertad. La libertad de las gentes,
de las personas no se viola solamente por actos de INTERFERENCIA,
sino también por OMISION. Si ustedes señores
maestros, señores MASTER en Administración
no le dan a la gente los recursos necesarios para que
puedan desarrollar su propio proyecto de vida, estarán
violando la libertad por omisión.
Ustedes tienen para con la gente,
con toda la gente (no solo con su entorno familiar)
no solo deberes negativos de no-interferencia, sino
"deberes positivos" de darle lo necesario
para una vida digna.
En preserva de la libertad los Estados
civilizados recurren hoy a los embajadores y frente
a los estados no civilizados se emplean las Fuerzas
Militares.
Una de las principales responsabilidades
que ustedes se llevan hoy, es generar desde mañana,
el espacio de libertad y de benevolencia dentro del
cual su sociedad habrá de funcionar mañana.
He dejado para el final dos principios
la Prudencia y la Justicia. El principio de Justicia
parte de otro principio el cual es su médula,
su base, su fundamento. Se llama la Equidad la cual
es que "el progreso de aquellos a quienes les va
mejor.... traiga también algún progreso,
aunque sea menor a quienes les va peor...
En la democracia, la búsqueda
incesante de este equilibrio – a veces esquivo – es donde se combina: La Libertad, la Benevolencia
y la Justicia. Ellas hacen referencia al sistema de
compensaciones que la Sociedad debería otorgar
a quienes quedaron "rezagados" en la carrera
planteada por el capitalismo.
Un ilustre latinoamericano, cuyo
nombre es recordado en una calle de Asunción,
llamó a estas compensaciones como las revoluciones
caligráficas porque están allí,
impresas en la Constitución pero no se traducen
en efectos prácticos.
A menudo en toda nuestra América
Latina algunos dirigentes sindicales, tributarios de
esta deformación, se ocupan más de los
derechos de los trabajadores que se proclaman, que de
los derechos que efectivamente se gozan. También
aquí ustedes deben actuar para el cambio. El
capitalismo es reconocido hoy como el único sistema
capaz de general un desarrollo económico sostenido.
Tan solo el régimen "castrista"
marca una dirección contraria a esta tendencia
predominante; pero Cuba ya ha dejado de ser un foco
de irradiación de ideas flamígeras para
transformarse en el museo de una UTOPIA que hoy espera
su lugar en algún rincón de un desván
de la Historia.
Cuando el profesor de Historia de
la Universidad Yale Francis Fukuyama diagnostica el
fin de una historia y la "victoria ideológica
de la democracia capitalista", lo que hace es aceptar
la eficiencia capitalista, pero no por ello se resigna
enteramente a ello. Su pretensión es construir,
a partir de un nuevo management, una sociedad más
justa, más humana. Fukuyama descubrió
una obviedad: NO SE PUEDE REPARTIR LO QUE NO SE PRODUCE.
Para alcanzar la eficacia en la equidad distributiva,
hace falta ser eficaz en la Administración y
eficaz en la Administración de lo económico.
Quiero por último indicar
el marco de la Prudencia – dentro de este entorno
de Libertad, Justicia y Benevolencia.
En los últimos 20 años
han competido en el corazón del hombre dos visiones:
Una limitada la cual supone que el
hombre es lo que es, una mezcla variable de abnegación
y egoísmo. La otra "ilimitada" imagina
las posibilidades de transformar al hombre en un ser
altruista.
Las dos visiones se pueden entender
con un sencillo ejemplo. Si mañana hubiese un
terremoto espantoso en China, el latinoamericano que
se enterase de ello, después de sentir compasión
por las infortunadas víctimas, seguirá
con sus propios negocios y placeres sin agitarse más
por el destino de millones de sus congéneres.
Solo nos importa hoy lo que está
mas cerca. Lo que está más cerca de mí
soy YO, un poco más allá mi familia, más
lejana nuestra ciudad, allá más remotamente
nuestro país y más remotamente la humanidad.
La creación de un mundo con
seres eminentemente solidarios no ha sido viable a través
de una revolución política por imposición
del Estado. Por eso sucumbió el comunismo y el
proletariado. Sin embargo, todavía es posible
por un cambio moral en la conciencia libre de cada persona
llevar a la práctica el mensaje que lanzó
al mundo un modesto carpintero en Galilea hace casi
2000 años.
Ustedes son además de Master’s,
de Maestros, Agentes de Cambio para un progreso Moral.
Porque este Progreso Moral no consiste tanto en que
mejore toda la conducta, sino en que sepamos cada vez,
con mayor precisión aquello que está mal.
Si lo hacen, serán Maestros
y los Agentes de Cambio. Serán también
Confidentes de Dios.
(*) Profesor del Programa MAE/UC.
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