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"LOS RECURSOS HUMANOS EN LA PRIVATIZACION"
Lic. Enrique V. Cáceres Rojas (*)

Revista Lila Nº 26 - Marzo-Abril 2000

El factor que debe ser considerado con mas atención al establecer las políticas y estrategias en el proceso de privatización, es el que se relaciona con los recursos humanos, considerando que estos representan el principal patrimonio de toda organización, pues de sus acciones dependen el éxito o el fracaso de cualquier sistema de gestión.

Sin dudas que la privatización cuenta con muy pocos adeptos entre los funcionarios públicos, quienes se hallan mas preocupados por la forma en que encarará el Estado el referido proceso que por los beneficios que producirá a toda la población el hecho de dejar en manos de la iniciativa privada las actividades que son propias de ésta y que vienen siendo administradas por un Estado cada vez más gigante, oneroso y con grandes deficiencias en la gestión administrativa.

La deficiente gestión de varios organismos públicos es un hecho comprobado en nuestro país y en muchos casos es consecuencia de la debilidad de sus recursos humanos, por diferentes causas, pudiendo citarse como una de las principales a la falta de criterio de selección de personal que permita privilegiar en la contratación a aquel más apto con capacidad e idoneidad demostrada en Concurso Público, desechando la admisión por vía de la recomendación política.

Tampoco se cuenta con un plan sistemático de entrenamiento tendiente a mejorar la calidad de los recursos humanos en el sector público.

La privatización es un proceso que está íntimamente ligado con el cambio y como el hombre ha dejado de ser un mero ejecutor de las rutinas, pasando a convertirse en participe activo conciente del esfuerzo colectivo en busca de objetivos coherentes, dependiendo de la manera en que se conduzca, este proceso afectará ineludiblemente en diversas formas al individuo.

El ser humano, como factor esencial de las Instituciones sociales, responderá mas efectivamente a las transformaciones si siente que la privatizaci6n no será factor contrapuesto a sus expectativas de lograr el bienestar como requisito de su supervivencia. Por tanto, la respuesta al cambio estará íntimamente relacionada a la capacidad de los individuos de comprender el proceso.

Debemos ser conscientes que la privatización genera inicialmente una reducción en el número de personal, por la existencia de una nómina sobredimensionada de funcionarios públicos, lo que ya fundamenta una reacción hostil del hombre frente al proceso y si éste, a su vez, se implementa sin el necesario cuidado para preservar el empleo a aquellos funcionarios con potencial actitud positiva con relación a su trabajo, acarreará, independientemente de la inseguridad individual, una deficiencia que concluirá en un alto índice de desempleo.

Esta necesaria reducci6n del personal que producirá la privatizaci6n, dependiendo de su manera de ejecución, dimensionará en mayor o menor medida los conflictos sociales, que, de hecho, ya vienen ocurriendo a nivel sindical.

No sólo la voluntad política del Gobierno y el esfuerzo de la Secretaría de la Reforma, serán suficientes para implantar el programa de privatización; para ello, es necesario que exista, además, una voluntad nacional y que los grupos sociales cuenten con la seguridad de que se verán beneficiados en alguna medida con el proceso.

La privatización, sin una política definida sobre el personal afectado, esta condenada al fracaso. Por ello, es esencial que se formulen políticas y estrategias que enfoquen el contexto de los recursos humanos.

(*) Licenciado en Ciencias Contables y Administrativas. Vicerrector Administrativo de la Universidad Católica.

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