INICIO >> REVISTA LILA >> Nº 27 >> ART. 3

LAS TEORÍAS ECONÓMICAS.
Guillermo F. Parodi. (*)

Para bien o para mal soy docente. Para bien o para mal soy una persona adecuadamente informada. Para bien o para mal amo a los seres humanos. Tal es sucintamente, amigo lector, mi humilde carta de presentación. Lo que me lleva hoy a comunicarme con ustedes, es una reflexión respecto de las Teorías Económicas en boga.

La teoría hoy enseñada en nuestros colegios y universidades es el liberalismo. La teoría que nos impone el FMI es el neoliberalismo.

El liberalismo económico nació, como todos saben, con la obra de Adam Smith: "La Riqueza de las Naciones". El planteo respecto a la conveniencia de ciertas decisiones económicas, lejos esta de ser una verdad universal. Era, en su momento la conveniente para el Reino Unido (1). La profundización de las ideas del libre comercio, por parte de David Ricardo, es una falacia. Nadie se detiene a analizar si se cumplen o no las hipótesis subyacentes en el modelo. Por citar solo una, supone la libre movilidad de los recursos, lo cual no es cierto. Si un país decide producir solo vino, y no vino y tejidos, los dueños de las bodegas no van a dejar entrar a los dueños de las hilanderías, y estos no tendrán a quién venderle sus maquinarias ni su experiencia. Existen otras pero con una sola basta para descalificar el "Principio de las ventajas comparativas". Si se abre la economía sin restricciones, las empresas extranjeras nos destrozarán. Ellos tienen, conocimiento, capitales, filiales en otros países y ocurre lo mismo que si quitamos las categorías en el box. El peso pesado se hará en poco tiempo de todos los títulos. El planteo de David Ricardo era también el conveniente al Reino Unido.

La crisis de los años 30, dio lugar a la aparición en escena de Lord Keynes. Este economista preconizó el intervencionismo del estado y, en cierta manera, fue el precursor de la Economía del Bienestar. El neoliberalismo nació después de la segunda guerra mundial en Europa y en los Estados Unidos de Norteamérica. Esta doctrina traduce una reacción teórica y política vehemente contra el intervencionismo del Estado y el Estado de Bienestar.

Federico Augusto Von Hayek publicó en 1944, The Road of Serfdom (El camino de la servidumbre). Esta obra es una especie de manifiesto fundacional del neoliberalismo. Constituye un ataque apasionado contra toda injerencia del Estado en el libre funcionamiento de los mercados.

Tres años más tarde, en 1947, Von Hayek convocó a sus partidarios en la localidad de Mont-Pelèrin, en Suiza. Entre los asistentes notables no solo se encontraron los grandes adversarios del Estado Benefactor europeo, sino también los grandes adversarios del New Deal norteamericano. En la lista de invitados ilustres figuraban: Maurice Allais, Milton Friedman, Walter Lippman, Salvador de Madariaga, Ludwig von Mises; Michael Polanyi, Karl Popper, William Rappard, Wilhem Ropke y Lionel Robbins. Al final de esta reunión se fundó la Sociedad de Mont Pelèrin, una suerte de francmasonería neoliberal, bien organizada y consagrada a la divulgación de las tesis neoliberales, con reuniones internacionales regulares.

Después de varios años de gestación, el neoliberalismo hizo su aparición en la vida pública. De la mano de Augusto Pinochet, Chile fue la primera experiencia a gran escala del neoliberalismo. El primer país desarrollado que aplicó esta teoría, fue el Reino Unido, con Margareth Tatcher, seguido de cerca por los EE.UU., con Ronald Reagan. (2).

¿Resultados?. Están a la vista. Estas teorías, fueron aplicadas, pura y simplemente, porque eran las convenientes a los poderosos y los poderosos detentaban el poder. Juan Pueblo, no tenía poder. Juan Pueblo hubiera deseado la aplicación de alguna teoría que no lo considerase solo una mercancía, un factor de producción, manipulable hasta ser llevado a la categoría de las materias primas, sin alma y sin sentimientos.

Los grandes críticos del capitalismo liberal, Marx y Lenin, dieron lugar al nacimiento de una nueva teoría económica. Pero la materialización de esa teoría no fue espontánea, porque no favorecía a los poderosos que detentaban el poder. Necesitó de la revolución de octubre del 17 y necesitó de la dictadura del proletariado, propuesta ya por Marx en su Manifiesto. Esta teoría hoy sigue en vigencia en Cuba. Fidel Castro gobierna la isla, naturalmente mediante una dictadura. Si no fuese así, hubiese caído. Los poderosos de afuera ya la hubieran fagocitado.

Mariano Grondona (3) relatando su visita a Cuba, contó que la gente se veía tranquila, con mucho tiempo, con el sosiego que da el pleno empleo y la seguridad social. Evidentemente, pese a las ventajas enunciadas, existen en Cuba, realidades criticables como la de los presos políticos.

Las autoridades de China, cayeron seducidas por los EE.UU. y pese a mantener el socialismo, están en vías de una transición hacia la economía de mercado. Si leyeron las últimas noticias, sabrán que el desempleo está creciendo en forma alarmante. Solo los necios o los fanáticos creen tener una solución para todo, lo que sigue es solo un conjunto de ideas, por lo menos coherentes, para enriquecer el debate sobre una nueva propuesta.

La primera y fundamental es poner orden en la casa. El primer paso es acabar con la corrupción. Como las palabras ya sobran, el camino debería ser el ejemplo de las autoridades superiores. El ejemplo de austeridad y transparencia (la glasnost de Gorbachov). Esta última a través de lo denominado, en Derecho, inversión de la prueba. Los dirigentes deben demostrar que cada acto suyo es honesto. Los dirigentes por representar a un país pobre deben ser austeros. La autoridad moral consecuente de tales decisiones hará que los demás los imiten. Existen muchos patriotas que están escondidos, aterrados por la corrupción y la impunidad.

Segunda. Usar todas las medidas posibles, sobre todo la Declaración Universal de los Derechos Humanos, para inducir a una profunda revisión de las estrategias planteadas por el FMI, que con una insistencia rayana en el fundamentalismo, nos impone recetas que invariablemente pueden calificarse como caminos al genocidio económico. Estas recetas las vienen repitiendo país a país, pese a los atronadores fracasos invariablemente cosechados. ¿Cosechados por quienes?, cosechados por nuestros países, y éxitos, aunque sea a corto plazo, de los acreedores. Es necesario, es prioritario, acabar con el gobierno paralelo del FMI. La deuda externa trae como consecuencia la pérdida de soberanía. La deuda externa es pagada por los países en vía de desarrollo con intereses usurarios, que se encubren bajo el término "riesgo país". Los altos intereses son entonces para cubrir el riesgo. Pero nos podemos preguntar: ¿qué riesgo?, si nos tienen tan agarrados que nos obligan a hambrear a la población, para pagarles a ellos y a los bancos que se acoplan a sus pareceres. Es entonces mandatorio plantear la condonación de la deuda o por lo menos la reducción de los intereses.

Tercera. No tenemos pensamiento propio acorde a nuestra realidad. En general, la actitud de nuestros economistas, con gran influencia de la escuela anglosajona, es aplicar ideas que aprendieron y que son aplicables en otros medios, muchas veces absolutamente ajenos al nuestro. Necesitamos una línea propia que no necesariamente copie, sino que surja de un análisis de nuestra situación, de nuestras posibilidades y potenciales y sobretodo de un planeamiento estratégico de como insertarnos en un mundo en continuo movimiento. Aislarse no es la solución, sino integrarse en forma inteligente y con personalidad propia. Tener nuestro propio orgullo y no aceptar que todo lo nuestro es malo y lo ajeno bueno.

Debemos tomar conciencia que la economía es la política disfrazada (4), y entonces, evitar la disociación de ambas.

El ser humano debe tomar conciencia de su finitud, de que su paso por la tierra es un punto en la eternidad y comprender que todos somos hermanos y lo que sufre el mas humilde de nuestros conciudadanos lo sufre toda la humanidad. Y con esta idea ser solidarios. Que los ricos consideren que son fideicomisarios de la riqueza de la sociedad y procedan como tales.

(1) John Keneth Galbraith. Historia de las Ideas Económicas.

(2) Perry Anderson. Conferencia dictada en la UBA. Publicada en francés, en la revista PAGE2.

(3) La Nación de Bs. As. 8/6/00.

(4) Hezel Henderson. Creating Alternative Futures.

Asunción del Paraguay, junio de 2000.

(*) Docente de la UC

Azara 1218, Asunción - Paraguay
Telefax: 595 21 207 140 (R.A)