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LAS
TEORÍAS ECONÓMICAS.
Guillermo F. Parodi. (*)
Para bien o para mal soy docente.
Para bien o para mal soy una persona adecuadamente informada.
Para bien o para mal amo a los seres humanos. Tal es
sucintamente, amigo lector, mi humilde carta de presentación.
Lo que me lleva hoy a comunicarme con ustedes, es una
reflexión respecto de las Teorías Económicas
en boga.
La teoría hoy enseñada
en nuestros colegios y universidades es el liberalismo.
La teoría que nos impone el FMI es el neoliberalismo.
El liberalismo económico nació,
como todos saben, con la obra de Adam Smith: "La
Riqueza de las Naciones". El planteo respecto a
la conveniencia de ciertas decisiones económicas,
lejos esta de ser una verdad universal. Era, en su momento
la conveniente para el Reino Unido (1).
La profundización de las ideas del libre comercio,
por parte de David Ricardo, es una falacia. Nadie se
detiene a analizar si se cumplen o no las hipótesis
subyacentes en el modelo. Por citar solo una, supone
la libre movilidad de los recursos, lo cual no es cierto.
Si un país decide producir solo vino, y no vino
y tejidos, los dueños de las bodegas no van a
dejar entrar a los dueños de las hilanderías,
y estos no tendrán a quién venderle sus
maquinarias ni su experiencia. Existen otras pero con
una sola basta para descalificar el "Principio
de las ventajas comparativas". Si se abre la economía
sin restricciones, las empresas extranjeras nos destrozarán.
Ellos tienen, conocimiento, capitales, filiales en otros
países y ocurre lo mismo que si quitamos las
categorías en el box. El peso pesado se hará
en poco tiempo de todos los títulos. El planteo
de David Ricardo era también el conveniente al
Reino Unido.
La crisis de los años 30,
dio lugar a la aparición en escena de Lord Keynes.
Este economista preconizó el intervencionismo
del estado y, en cierta manera, fue el precursor de
la Economía del Bienestar. El neoliberalismo
nació después de la segunda guerra mundial
en Europa y en los Estados Unidos de Norteamérica.
Esta doctrina traduce una reacción teórica
y política vehemente contra el intervencionismo
del Estado y el Estado de Bienestar.
Federico Augusto Von Hayek publicó
en 1944, The Road of Serfdom (El camino de la servidumbre).
Esta obra es una especie de manifiesto fundacional del
neoliberalismo. Constituye un ataque apasionado contra
toda injerencia del Estado en el libre funcionamiento
de los mercados.
Tres años más tarde,
en 1947, Von Hayek convocó a sus partidarios
en la localidad de Mont-Pelèrin, en Suiza. Entre
los asistentes notables no solo se encontraron los grandes
adversarios del Estado Benefactor europeo, sino también
los grandes adversarios del New Deal norteamericano.
En la lista de invitados ilustres figuraban: Maurice
Allais, Milton Friedman, Walter Lippman, Salvador de
Madariaga, Ludwig von Mises; Michael Polanyi, Karl Popper,
William Rappard, Wilhem Ropke y Lionel Robbins. Al final
de esta reunión se fundó la Sociedad de
Mont Pelèrin, una suerte de francmasonería
neoliberal, bien organizada y consagrada a la divulgación
de las tesis neoliberales, con reuniones internacionales
regulares.
Después de varios años
de gestación, el neoliberalismo hizo su aparición
en la vida pública. De la mano de Augusto Pinochet,
Chile fue la primera experiencia a gran escala del neoliberalismo.
El primer país desarrollado que aplicó
esta teoría, fue el Reino Unido, con Margareth
Tatcher, seguido de cerca por los EE.UU., con Ronald
Reagan. (2).
¿Resultados?. Están
a la vista. Estas teorías, fueron aplicadas,
pura y simplemente, porque eran las convenientes a los
poderosos y los poderosos detentaban el poder. Juan
Pueblo, no tenía poder. Juan Pueblo hubiera deseado
la aplicación de alguna teoría que no
lo considerase solo una mercancía, un factor
de producción, manipulable hasta ser llevado
a la categoría de las materias primas, sin alma
y sin sentimientos.
Los grandes críticos del capitalismo
liberal, Marx y Lenin, dieron lugar al nacimiento de
una nueva teoría económica. Pero la materialización
de esa teoría no fue espontánea, porque
no favorecía a los poderosos que detentaban el
poder. Necesitó de la revolución de octubre
del 17 y necesitó de la dictadura del proletariado,
propuesta ya por Marx en su Manifiesto. Esta teoría
hoy sigue en vigencia en Cuba. Fidel Castro gobierna
la isla, naturalmente mediante una dictadura. Si no
fuese así, hubiese caído. Los poderosos
de afuera ya la hubieran fagocitado.
Mariano Grondona (3)
relatando su visita a Cuba, contó que la gente
se veía tranquila, con mucho tiempo, con el sosiego
que da el pleno empleo y la seguridad social. Evidentemente,
pese a las ventajas enunciadas, existen en Cuba, realidades
criticables como la de los presos políticos.
Las autoridades de China, cayeron
seducidas por los EE.UU. y pese a mantener el socialismo,
están en vías de una transición
hacia la economía de mercado. Si leyeron las
últimas noticias, sabrán que el desempleo
está creciendo en forma alarmante. Solo los necios
o los fanáticos creen tener una solución
para todo, lo que sigue es solo un conjunto de ideas,
por lo menos coherentes, para enriquecer el debate sobre
una nueva propuesta.
La primera y fundamental es poner
orden en la casa. El primer paso es acabar con la corrupción.
Como las palabras ya sobran, el camino debería
ser el ejemplo de las autoridades superiores. El ejemplo
de austeridad y transparencia (la glasnost de Gorbachov).
Esta última a través de lo denominado,
en Derecho, inversión de la prueba. Los dirigentes
deben demostrar que cada acto suyo es honesto. Los dirigentes
por representar a un país pobre deben ser austeros.
La autoridad moral consecuente de tales decisiones hará
que los demás los imiten. Existen muchos patriotas
que están escondidos, aterrados por la corrupción
y la impunidad.
Segunda. Usar todas las medidas posibles,
sobre todo la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, para inducir a una profunda revisión
de las estrategias planteadas por el FMI, que con una
insistencia rayana en el fundamentalismo, nos impone
recetas que invariablemente pueden calificarse como
caminos al genocidio económico. Estas recetas
las vienen repitiendo país a país, pese
a los atronadores fracasos invariablemente cosechados.
¿Cosechados por quienes?, cosechados por nuestros
países, y éxitos, aunque sea a corto plazo,
de los acreedores. Es necesario, es prioritario, acabar
con el gobierno paralelo del FMI. La deuda externa trae
como consecuencia la pérdida de soberanía.
La deuda externa es pagada por los países en
vía de desarrollo con intereses usurarios, que
se encubren bajo el término "riesgo país".
Los altos intereses son entonces para cubrir el riesgo.
Pero nos podemos preguntar: ¿qué riesgo?,
si nos tienen tan agarrados que nos obligan a hambrear
a la población, para pagarles a ellos y a los
bancos que se acoplan a sus pareceres. Es entonces mandatorio
plantear la condonación de la deuda o por lo
menos la reducción de los intereses.
Tercera. No tenemos pensamiento propio
acorde a nuestra realidad. En general, la actitud de
nuestros economistas, con gran influencia de la escuela
anglosajona, es aplicar ideas que aprendieron y que
son aplicables en otros medios, muchas veces absolutamente
ajenos al nuestro. Necesitamos una línea propia
que no necesariamente copie, sino que surja de un análisis
de nuestra situación, de nuestras posibilidades
y potenciales y sobretodo de un planeamiento estratégico
de como insertarnos en un mundo en continuo movimiento.
Aislarse no es la solución, sino integrarse en
forma inteligente y con personalidad propia. Tener nuestro
propio orgullo y no aceptar que todo lo nuestro es malo
y lo ajeno bueno.
Debemos tomar conciencia que la economía
es la política disfrazada (4),
y entonces, evitar la disociación de ambas.
El ser humano debe tomar conciencia
de su finitud, de que su paso por la tierra es un punto
en la eternidad y comprender que todos somos hermanos
y lo que sufre el mas humilde de nuestros conciudadanos
lo sufre toda la humanidad. Y con esta idea ser solidarios.
Que los ricos consideren que son fideicomisarios de
la riqueza de la sociedad y procedan como tales.
(1) John Keneth
Galbraith. Historia de las Ideas Económicas.
(2) Perry Anderson.
Conferencia dictada en la UBA. Publicada en francés,
en la revista PAGE2.
(3) La Nación
de Bs. As. 8/6/00.
(4) Hezel Henderson.
Creating Alternative Futures.
Asunción del Paraguay, junio
de 2000.
(*) Docente de la UC
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