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HABLEMOS
DE LA GLOBALIZACIÓN
Revista Lila
Nº 28 - Julio - Agosto 2000.
Es muy difícil llegar a acuerdos
cuando los desacuerdos son ideológicos. Más
todavía cuando las ideologías cuentan
con un aparato de propaganda que, queramos o no, nos
condicionan.
La sabiduría del Buda se manifiesta
cuando le dice a sus discípulos que no crean
las cosas porque él las dice; que las raspen,
que las fundan, que las examinen por todos los costados,
y solo si después de ese proceso las aprueban,
recién entonces incorporarlas.
Siguiendo esos sabios consejos, el
primer paso que todo ser humano debería dar para
acercarse a la verdad, es el de cuestionarse permanentemente,
e ir cambiando ideas y creencias para las que no encuentra
sustento, o que la realidad le muestra que son falsas.
Vamos a ver dos ejemplos de personas
de renombre internacional, que se cuestionaron y tuvieron
el valor de revelar al gran público, sus nuevas
verdades.
Comencemos con Michel Camdessus,
que a principios de este año entregó el
cargo de Director Gerente del FMI al alemán Horst
Koehler, luego de trece años de ejercicio continuado.
En el foro organizado por la Fundación Euroamérica
denominado "Consecuencias de la globalización
en el desarrollo económico, político y
social", desarrollado en Buenos Aires los días
3 y 4 de julio de 2000, Michel Camdessus manifestó,
ante espantados 500 pulcros ejecutivos, que habían
pasado la mañana escuchando solo elogios hacia
la globalización de la economía:
"La globalización se
suele acompañar de una creciente desigualdad
en la distribución del ingreso y hasta ahora
hemos prácticamente fallado en corregir estas
crecientes desigualdades... América Latina tiene
lamentablemente el récord mundial y poco envidiable
de incidencia de la desigualdad".
El otro héroe de nuestra historia
es Henry Kissinger, ex Secretario de Estado de los EE.UU.
y premio Nóbel de la Paz. Escuchemos sus palabras,
pronunciadas el 12 de octubre de 1999, en su conferencia
titulada: "Globalización y orden mundial",
llevada a cabo en el Trinity College de Dublín,
Irlanda:
"Lo que se denomina globalización
es realmente otro nombre para el dominio de los Estados
Unidos... En la última década a nosotros
nos ha ido muy bien: pleno empleo, aumento de los salarios
reales, aumento de la productividad, baja inflación
y crecimiento sostenido... El único problema
fue que ese modelo basado en capital barato, mucha tecnología
y solo la mano de obra costosa, no puede exportarse,
si bien las autoridades estadounidenses y las escuelas
de comercio se ocupan mucho para lograrlo. Rusia no
se acercó a un modelo de economía de mercado
o democracia; el modelo tampoco tuvo éxito en
el Sudeste Asiático ni en América del
Sur".
Una de las víctimas de las
escuelas de comercio de los EE.UU., fue el Ministro
de economía argentino José Luis Machinea,
que en el foro en el que participó Camdessus,
antes de que el francés subiese al estrado había
pronunciado las palabras:
"La globalización de
las economías no genera pobreza, pero si obsolescencia
del Estado de Bienestar".
Me imagino la incomodidad que habrá
sentido el Ministro, al escuchar más tarde las
palabras de Camdessus, de quién esperaría
un espaldarazo.
Ing. Guillermo F. Parodi.,
Profesor Universitario UC, EDAN y
FIUNA.
gparodi@quanta.com.py
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