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CULTURA
Lic. Regino Moscarda
Revista Lila Nº 31. Mayo de
2003.
“Cultura es
todo lo que el hombre agrega a la naturaleza”,
y que “el hombre irrumpe en la biosfera y transforma
la naturaleza para satisfacer sus necesidades básicas”.
Recientemente fue convocada la Comunidad
Cultural por el Centro UNESCO de Asunción con
el objeto de realizar un trabajo que concluya en un
DOCUMENTO que sea presentado a las autoridades que resultaren
electas para conducir el país, que contenga propuestas
concretas surgidas directamente de los sectores involucrados
en el tema. Estuvieron presentes representantes de las
artes visuales, la lírica, la literatura, el
teatro, la artesanía, el patrimonio histórico,
humanidades, entidades protectoras de los Derechos Humanos,
el canto popular y otros. Me tocó estar presente
en mi carácter de Miembro de la Comisión
Directiva de la institución convocante y al momento
de constituirse los grupos de trabajo, una persona se
me acercó y me preguntó a qué “sector
de la cultura” representaba yo. El resultado de
la conversación me llevó a meditar con
posterioridad sobre si “el mundo de las finanzas,
la administración, la contabilidad y la economía”,
mundo al que pertenezco, tiene o no algo que ver con
el “mundo de la cultura”.
Tomando el contenido conceptual que dice que “cultura
es todo lo que el hombre agrega a la naturaleza”,
y que “el hombre irrumpe en la biosfera y transforma
la naturaleza para satisfacer sus necesidades básicas.
Esto es cultura”, debemos concluir que nuestro
sector no solo debería ser considerado uno más
entre los demás sectores culturales, sino que,
también como los otros, tiene mucho que aportar
a nuestra “cultura nacional” y debe asumir
el rol Moral que le corresponde. Como al momento de
elaborar los principios Éticos es fundamental
partir de las costumbres; el “Mores” (la
ética ha de partir de los datos de la realidad
de un grupo concreto), para terminar realzando aquellos
valores que dignifican a una sociedad en su conjunto
y transformando aquellos que representen antivalores
que conspiran contra la dignidad humana, el debate sobre
la “cultura económica y administrativa”
que rige en el Paraguay debe ser instalado entre los
miembros de nuestra comunidad. A modo de ejemplo, desarrollo
algunas ideas como pistas que permitan el inicio del
debate propuesto:
Si consideramos el trabajo como la “transformación
de materia prima en bienes y las necesidades en servicios
del actuar humano” es oportuno analizar cómo
andamos por casa. ¿Tenemos claro el contenido
conceptual del “trabajo”? El productor de
materia prima, ¿realiza la trasformación
de la misma en “bienes” dándole valor
agregado?
El “mesitero”, personaje que forma parte
del paisaje de las ciudades fronterizas, al estar frente
a un sinnúmero de baratijas de plástico
y metal, ¿responde al concepto del “trabajo”?
El funcionario público, cuyo principal objetivo
es la obtención de “un cargo” presupuestado
que justifique el cobro de un dinerito, ¿responde
al concepto de transformar las necesidades de la población
en servicios? Y finalmente, para los demás “actores
laborales”,¿está claro que solo
por medio del trabajo es posible lograr la prosperidad
de los pueblos?. Tomemos como ejemplo grupos como los
Menonitas, los “Brasiguayos” y los “gringos”
que laboran la tierra en vastas zonas del país
y nadie puede poner en dudas su prosperidad. Tengamos
en cuenta que “la vida, depende de dos cosas:
el trabajo y las relaciones interpersonales”.
La “cultura corporativa” responde “al
alma” de la empresa. Es aquello que une a los
miembros de la institución, partiendo de los
miembros de la Alta Gerencia, finalizando con los peones
de patio y serenos. Abarca desde los valores que son
respetados como organización, su compromiso,
tanto con los de “adentro” como con los
de “afuera” (clientes internos y clientes
externos), como los mecanismos operativos, comunicacionales
y de control.
Es decir, es todo lo que identifica y da cohesión
a una empresa. En mi opinión, la falta de esta “cultura corporativa” es un gran déficit
en nuestras empresas.
Eludir y evadir o simplemente no pagar impuestos (son
situaciones diferentes), es deporte nacional. No es
raro escuchar (a mí no me consta) que muchos
colegas Contadores se encuentran ante situaciones poco
felices respecto al tema impositivo planteadas por los
responsables de las empresas. Basta revisar someramente
las publicaciones de las declaraciones de las autoridades
públicas para suponer la grave situación
de evasión fiscal.
Y ni hablemos de la forma que pareciera más usual
de obtener recursos personales llamada “coima”.
Revertir esta “costumbre” obliga a replantear
el sentido de los impuestos, la obligación de
pagarlos; pero, en contrapartida, también debe
ser redefinida la contraprestación esperada de
los recaudadores, el destino y la transparencia en el
uso de los recursos recaudados, etc.
La del “letradito”. El típico individuo
que trata de sacar ventajas del descuido del otro. Como
avezado cazador muestra el producto de su “avivada”
como trofeo de campeonato mundial y hace gala de ello.
La de la “impuntualidad”. No solo en el
horario, sino en las fechas de vencimientos, en especial
de los compromisos de pagos, que no son otra cosa que
un mero punto de referencia de los mismos sin importar
las connotaciones que el atraso representa en estos
casos. La del “tanteo libre”. Es el constante
intento de no dar cumplimiento a las normas y reglas
establecidas y no solo por la práctica de violar
estas sino por el hecho, y esto es fundamental, que
se consideran las mismas también como un “tanteo
libre”, es decir, que están escritas por
las dudas, por si alguien tiene la gentileza de cumplirlas.
CONCLUSIÓN:
Lo antedicho es meramente enunciativo, no exclusivo
ni excluyente. Tiene la intención de resaltar
aquellos aspectos que, en mi opinión, deben se
trasformados o por lo menos corregidos respecto a las
prácticas conductuales que hacen a la “cultura
del trabajo”. La propuesta está hecha.
El espacio puede ser el mismo Centro UNESCO de Asunción.
Aquellos que se sientan llamados a reflexionar sobre
el tema y elevar propuestas conducentes a iniciar el
camino del cambio tienen la palabra.
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